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Probando el nuevo carril bici de Palma 10 agosto 2011

Posted by Jesús in Bici.
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Ayer probé el nuevo trazado de carril bici de Palma, renovado por el nuevo gobierno municipal para, supuestamente, aligerar el tráfico de coches y hacer más seguro el tránsito de las bicis. Básicamente, han sacado el carril bici de Avenidas y lo han metido por calles interiores. Reconozco que mi predisposición no es buena, pero todo el mundo merece el beneficio de la duda y voy a darle una oportunidad.

Mi trayecto, desde Pza París hasta el Corte Inglés. Empiezo sin demasiados cambios, ya que el tramo de Blanquerna apenas ha cambiado nada (simplemente el carril es central en vez de lateral, para mí no aporta nada pero tampoco molesta). Llego a Avenidas, y el carril se mete por San Miguel y por dentro de la plaza Espanya. Aquí tengo que dar la razón al consistorio, ya que el nuevo trazado por el interior es bastante más razonable que el que había junto a las paradas de bus, y que generaba no pocos conflictos con la gente que subía o (especialmente) bajaba de los buses.

Pero a partir de aquí todo cambia. Una vez dejamos Pza Espanya, empiezan las famosas “ciclocalles”, que no dejan de ser las calles de siempre, con los coches de siempre, sólo que ahora supuestamente los ciclistas tenemos prioridad. Pero en el mundo real no basta con desear las cosas y confiar en que, de repente, todo el parque móvil cambie de mentalidad, y la verdad es que la sensación es la contraria. En los 5 minutos que necesito para recorrer las ciclocalles interiores hasta llegar al Corte Inglés, me veo rodeado de coches, furgones y autobuses (tiene delito que una ciclocalle pase por la porta de Sant Antoni, confluencia de buses) pasando a escasos centímetros de mí.

A la convivencia con tanto vehículo pesado hay que añadir la atención que hay que dedicar para no perderse, ya que las ciclocalles aparecen y desaparecen casi sin darse cuenta, y en más de un momento paras y piensas “cony! si yo estaba en el carril”. Como remate, para devolver la bici a la estación de Bicipalma tengo que irme tres calles (convencionales) más arriba y cruzar las Avenidas, por lo que la cosa pierde bastante la gracia.

Conclusión: qué difícil es que los políticos hagan algo bien, pero qué fácil lo tienen para cargarse algo y convertirlo en una caricatura de sí mismo. Porque yo hasta ahora cogía la bici pensando en lo rápido que iba a llegar y lo tranquilo que iba a circular, y en cambio ahora, sabiendo que voy a tener que pelearme con coches, autobuses y trazados laberínticos, lo que pienso es “uf, vamos allá, que no me pase nada”. Y si yo, que tengo cierta costumbre de ir en bici, pienso eso, me imagino lo que pensará el ciudadano casual, sin mucha experiencia en lo de los pedales, que hasta ahora se estaba animando a ir en bici pero que viendo el percal está claro que va a dejar la bici en el trastero y va a coger el coche. Y, así las cosas, no me extrañará nada cuando, dentro de un año o dos, los 1.000 ciclistas diarios que había hasta ahora se hayan convertido en una docena, por lo que el consistorio, de forma muy razonable y en aras de la movilidad, desmonte todo el chiringuito del carril bici porque “total, no hay conciencia, no lo usa nadie”. Y si no, al tiempo.